Por su interés dado la confusión que nuestros gestores de recursos humanos tienen sobre el tema reproduzco integramente el post de José Manuel Estrada.

Concha Campos, bibliotecaria del Hospital Universitario de Getafe, nos recordaba desde las páginas de su muy recomendable blog que ya está disponible en las páginas de la Web of Knowledge (WOK) el acceso a los factores de impacto (FI) del año 2010 del Journal Citation Reports. Y, felizmente, no sólo los del 2010, sino también los del 09, los del 08… y así hasta los de 1997. Una buena tanda de años y recursos para pasar una tarde de domingo buscando de arriba a abajo, y de izquierda a derecha, los ansiados factores de impacto que nos permitirán entrar, vía curriculum, en la gloria y olimpo de los científicos.

El acceso genérico a la WOK, que es la puerta que nos abre los “milagrosos” factores de impacto, debe partir de la URL: http://www.accesowok.fecyt.es, dado que este recurso ha sido contratado por la FECYT (Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología), pero está siendo financiado también por las Universidades y las Consejerías de Sanidad. Al menos, para los profesionales de la sanidad madrileña, este acceso reconoce las IPs, por lo que desde el lugar de trabajo (al menos en teoría) debería ser bien sencillo el camino de acceso (NOTA: si no es así, por favor, lo mejor es que contactes con tu bibliotecaria de cabecera, la de tu centro, si no está ya de vacaciones).

Si la red nos ha permitido el acceso, en la pestaña “Additional Resources” podrás acceder al citado (valga la redundancia) Journal Citation Reports, para comprobar cómo el FI del New England Journal of Medicine es de 53,484, el de Nature 36,101, el del Journal of the American College of Cardiology de 14,292 y el de Medicina Clínica, sin desmerecer para nada, de 1,413.

¿Esto quiere decir que todos, aboslutamente todos, los artículos de New England, Nature o Medicina Clínica de ese año valen esa cifra? En teoría, sí. En la realidad, no.

La globalización es buena para muchas cosas y para otras no. El abuso del uso de los factores de impacto nos ha llevado a valorar este parámetro excesivamente en los curriculums, dotando de un genérico valor a la revista pero no evaluando adecuadamente el valor en sí de la propia unidad, esto es, del propio artículo, que es lo que en verdad debería de valorarse. Pues, en definitiva, los usuarios no leen revistas, sino que leen artículos; y no escriben revistas, sino que escriben artículos.

Por eso, en los últimos años se están considerando otros parámetros más realistas, como el número de citas que ha recibido un artículo (y que pueden consultarse tanto en la WOK como en Scopus), o se están incorporando nuevos factores bibliométricos asociados al autor o a la institución, como el “índice h” (http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%8Dndice_h), u otos factores complementarios de evaluación de las publiaciones, para evitar “monopolios”, como pueden ser el “eigenfactor” (http://www.eigenfactor.org/) o el “SCImago Journal & Country Rank” (http://www.scimagojr.com/). Herramientas e instrumentos que pueden servir para vacunar a nuestros evaluadores de la fiebre por la “impactitis” y de la excesiva y preocupante (y hasta analfabeta, en algunas ocasiones) utilización del FI para evaluarlo absolutamente todo, hasta lo que no es evaluable (incluida esta entrada del blog).

EJEMPLOS:

1.- Factor de impacto 2010 =
Lancet = 33,633
Science = 31,364
JAMA = 30,011
BMJ = 13,471
AIDS Reviews = 4,786

2.- Artículo de 2010 con más citas según WOK =
JAMA = 374 veces
Science = 209 veces
Lancet = 142 veces
BMJ = 85 veces
AIDS Reviews = 4 veces

3.- Eigenfactor 2009 =
Science = 1,52308
Lancet = 0,379284
JAMA = 0,331599
BMJ = 0,149949
AIDS Reviews = 0,0029778

4.- SJR 2010 =
Science = 5,682
JAMA = 2,061
Lancet = 1,647
AIDS Reviews = 0,576
BMJ = 0,133

Como puede verse con estos ejemplos, según el indicador considerado el ránking varía (y eso que la muestra tan sólo contiene 5 títulos, uno de ellos español).

Quizás con la incorporación y la complementariedad de estos y otros indicadores bibliométricos señalados se pueda construir en un futuro una herramienta más compleja, pero más completa y transparente que, de forma más objetiva y realista, evalué la producción científica de cuantos profesionales se están dedicando a la escritura, la investigación y la publicación científica. Seguiremos publicando miles y miles de artículos, pero con más parámetros es posible que podamos separar con más facilidad los miles y miles de artículos valiososo, de los también miles y miles de trabajos poco brillantes, mediocres y hasta pésimos, que nos hacen perder valiosos minutos de nuestra limitada existencia.

(Por José Manuel Estrada. Biblioteca Agencia Laín Entralgo)